Cuenta la leyenda que, cuando Dios creó los ríos mandó nacer tres juntos en la Sierra do Xistral, aunque las fuentes manan del mismo lugar las abocó a distintas laderas, les dio categorías de divinas y nombres con resonancias griegas, el Landro, el Masma y el Eume, los tres ríos acordaron descansar en el camino pacto que solo cumplió el Eume, al enterarse del engaño aceleró enfurecido su marcha por A Capela y Caaveiro, labrando los famosos cañones y creando el microclima donde se levanta el espectacular bosque atlántico de Fragas do Eume…
El río Eume es un paradigma de río gallego, nace en la Sierra do Xistral y antes de que derrame sus aguas en el Atlántico, discurre tranquilo serpenteando las montañas.

Las Fragas do Eume son un ecosistema único en Europa, siendo el último de los Parques Naturales declarados en Galicia; robles, abedules, castaños y otras especies arbóreas llenan de frondosidad las laderas del valle del río Eume, tintando el ambiente de distintos tonos según la época del año, de los verdes intensos a los amarillos otoñales, o a la floración de los castaños al comienzo del verano.

Nos encontramos en un verdadero bosque animado, como escribiría el novelista Fernández Flórez, las formas de algunos árboles esculpen misteriosas figuras que parecen dotarlas de vida y apariencia siniestra.

Aunque la flora es la “ joya “ de las Fragas, también acogen algunas especies animales endémicas y en peligro de extinción, desde pequeños anfibios y reptiles como la salamandra, hasta especies mayores como el lobo, zorro, búho real o diversas aves de rapiña.

Un paseo por este espacio es un regalo para los sentidos, fértiles valles y montañas agrestes, bosques de escalofriante magia, ríos de hipnotizante murmullo, cascadas, se suceden dando lugar a grandiosos escenarios que brindan al visitante una experiencia única y que invitan a descubrirlos en sosegados paseos a pie o a caballo.
El mayor esplendor histórico-artístico de este espacio natural está representado por el medievo, que nos deja constancia en el Monasterio de Caaveiro, declarado monumento histórico-artístico por su importancia arquitectónica, este pequeño templo era un prestigioso centro de estudios en el que se congregaban los monjes más cultos de la época; así como en el Monasterio de Monfero destaca su original fachada barroca; ambos representan un patrimonio impresionante y de gran belleza y se encuentran situados en el tramo medio del río.

La gastronomía eumesa ofrece una amplia variedad, mesones, tascas, bodegas, nos muestran en sus escaparates mejillones, sardinas, empanada y la costrada, junto con vinos frescos del país. Siendo dos los productos de mayor significación que se encuentran en esta comarca, la miel que por las características del clima, vegetación y suelo originan diversos tipos de excelentes cualidades y sabores; y el requesón que tiene su origen en los ganaderos que transmitieron generación tras generación, la técnica de elaboración de este derivado lácteo “la fraga recuperó de golpe su alma ingenua, en la que toda ciencia consiste en saber que de cuanto se puede ver, hacer, pensar sobre la tierra lo más prodigioso, lo más profundo, lo más grave es esto: vivir…” Fernández Flórez…

DONDE COMER:

Casa Capellán: Monfero. Telf.: 981793830
La Ría: Pontedeume. Telf.: 981433310
Muiño do Trigo: Cabanas. Telf.: 981432185

DONDE DORMIR :

Hotel Eumesa: Pontedeume. Telf.: 981430925
Casa Lourán: Monfero. Telf.: 981195478
Hotel Fraga do Eume: A Capela . Telf.: 981492406

QUE DEGUSTAR:

Perdices en escabeche:
Ingredientes: 4 perdices, 10 gramos de pimienta, una cucharilla de tomillo, tres hojas de laurel, seis dientes de ajo enteros , una cebolla pequeña cortada en gajos, un puerro troceado.
Desplumadas y bien limpias las perdices se salan abundantemente por dentro y por fuera. Las aves se colocan en una cazuela honda y a continuación se cubren con aceite de oliva y un vaso de buen vinagre de vino tinto. Se añade la pimienta, el tomillo, el laurel, los ajos enteros, la cebolla cortada y el puerro. Se sala la mezcla y se cuecen las perdices a fuego suave entre una y dos horas, según su edad y sexo. Se dejan enfriar en el líquido y se conservan en sitio fresco hasta el momento de consumirlas.

BUEN PROVECHO

Mª Luisa Macía