Una espectacular combinación de accidentes geográficos y rico patrimonio monumental dan forma a uno de los destinos turísticos más interesantes del interior de Galicia…Los profundos valles del río Miño y el escarpado Cañón del Sil, han visto florecer un gran número de cenobios y asentamientos monásticos desde los albores del cristianismo cuando la vida eremítica encontró en estas tierras los espacios adecuados para entregarse a la oración y al trabajo…aquí los límites de la tierra son, tan imprecisos como los del cielo, nadie sabe donde empieza y donde acaba la Rivoyra Sacrata…

Nos encontramos en una zona centrada en los tramos finales de los ríos Miño y Sil, entre las provincias de Lugo y Ourense; las hondas depresiones que los ríos forman hasta su encuentro en Os Peares, se traducen en paisajes caracterizados por laderas muy empinadas que se precipitan sobre el río desde alturas de hasta 500 mts.

Esta orografía favorece la existencia de unas condiciones climatológicas marcadas por altas temperaturas veraniegas y suaves inviernos; el clima benigno y los cuidados de los monjes que desde la Edad Media, se asentaron en estas tierras mejoraron y desarrollaron el cultivo de la vid ya conocido por los romanos y que constituye una tradición centenaria en la mayor parte de las familias de la comarca…riberas sagradas y bendecidas con vino.

Constituyen su flora, alcornoques, madroños, bosques de castaños, y cultivos de vid con variedad de uva autóctona, que se extienden por las vertientes a lo largo de los cursos fluviales, en su fauna podemos distinguir, el lobo, jabalí, nutria, corzo, y zorro.

Goza la Ribeira Sacra de un pasado monacal, esto propició el agrupamiento de la mayor concentración de monasterios e iglesias románicas de Galicia, el Monasterio de San Estevo de Ribas do Sil, cenobio benedictino declarado monumento histórico – artístico, y hoy reconvertido en Parador de Turismo, el Monasterio de Santa Cristina de Ribas do Sil, modelo del románico compostelano, y el Monasterio de Sta. María de Ferreira de Pantón, joya románica; así lo confirman.

El espacio natural más importante, es la garganta fluvial del Sil, también llamado Cañones del Sil, se pueden apreciar desde estupendos miradores o desde el propio río surcando sus aguas a través de un catamarán. Mirador de Cadeiras, en Sober; sobre el Cañón del Sil, desde donde se divisan los Balcones de Madrid ( Ourense), además de los numerosos viñedos localizados en las laderas en forma de bancales o socalcos. Mirador de San Estevo de Ribas do sil, en Nogueira de Ramuín, “cuna de afiadores e paragueiros”; balconada de piedra con vistas al sector oeste del Cañón del Sil, contemplamos las formaciones del valle, entre las construcciones religiosas medievales. Mirador de los Balcones de Madrid, en Parada de Sil; ubicado a 500 mts de altitud, en el límite superior del Cañón del Sil, en su tramo más espectacular, forma parte de las rutas de senderismo y desde él se pueden apreciar magníficas vistas paisajísticas.

Miles de historias y leyendas rodean este impresionante lugar, nos sorprende un relato de claras reminiscencias clásicas; el Dios Júpiter se vió prendado de la hermosura de las tierras gallegas y para poseerla la atravesó con un río, el Miño, pero su esposa la Diosa Juno, no estaba por la labor de compartir su amor con un extraño, por lo que pensó, que si en la faz de aquella hermosa tierra abría una gran herida, Júpiter terminaría por repudiarla…Una herida que en algunos lugares, casi alcanza los 300 mts de desnivel en vertical y que hoy son los maravillosos Cañones del Sil.El paisaje que nos brindan estas tierras es grandioso, ofreciéndonos rutas de senderismo en cualquier época del año, disfrutando de su variado patrimonio histórico – artístico, y visitando sus yacimientos arqueológicos e iglesias románicas. De su tradición artesanal es destacable en la Ribeira Sacra la famosa alfarería de Gundivós, cuya característica sobresaliente son las piezas destinadas al contacto con vino, que se impermeabilizaba con pez, son los “ xarros”, que abundan en las bodegas de la zona con su típico color negro exterior.

Su gastronomía es conocida por la elaboración de platos típicos, con la materia prima existente de pesca (trucha, carpa, anguila) y de caza (jabalí, corzo y otras especies cinegéticas) empanadas y para dejarnos un gran sabor, tarta de roxós, el tripón o pudding de pan, y los dulces de almendras elaborados por los monjes del monasterio de Ferreira de Pantón, todo ello regado con los caldos y aguardientes de la zona con prestigio internacional, un apartado especial merecen los vinos de Amandi, tienen denominación de origen al ser una de las subzonas de la Ribeira Sacra. La variedad Mencía es la más cultivada, son vinos de color de la guinda, con justa acidez y aroma afrutado.

La vendimia en la Ribeira Sacra es un acto de fé, nadie recorre 400 mts de desnivel con un cesto de 20 o 25 kgs a la espalda, sino pensara que el resultado a obtener merece la pena, no se pueden conocer sus vinos sino se pisa la tierra que los produce y se habla con la gente que los elabora.
Decía Omar Keiham “ Los amantes del vino serán condenados. No hay verdades comprobadas, pero sí hay mentiras evidentes; si los amantes del vino y el amor van al infierno, vacío debe de estar el paraíso.”

DONDE COMER:

O Mosteiro: Pantón – Tel.: 982546462
Acea do Búbal: Os Peares – Tel.: 988200026
Palleira da Horta: Nogueira de Ramuín – Tel.: 988201041

DONDE DORMIR :

Cima da Vila: Castro Caldelas – Tel.: 988203174
Parador de San Estevo: N. de Ramuín – Tel.: 988010110
Rectoral de Castillón: Pantón – Tel.: 982455415

QUE DEGUSTAR:

Jabalí a las finas hierbas
Ingredientes: 1 kg de jabalí, una cebolla, dos dientes de ajo, una cucharadita de tomillo, orégano y laurel, un litro de vino tinto, seis cucharadas de aceite de oliva, zanahorias, patatas y guisantes.

En una cazuela se pone a marinar la carne de jabalí cortada a tacos, se añade el vino, tomillo, orégano, laurel y un chorrito de aceite. Se deja marinar por espacio de doce a dieciocho horas. Transcurrido este tiempo, se pone en una cazuela el aceite, se añade la carne de jabalí, se deja dorar ,se añade la cebolla y el ajo picado muy fino, se pasa por un colador la marinada y se añade ésta a la carne. Se deja cocer hasta que quede tierno. Si el guiso pidiese más caldo, se añade agua, y una vez tierno se sazona de sal. Para servirlo, le añadimos las zanahorias,guisantes y patatas.

BUEN PROVECHO

Mª Luisa Macía