Valle por donde discurre el río Sil; el río de las arenas de oro…situado en el extremo nororiental de la provincia de Ourense, fueron sus primeros habitantes los romanos que conquistaron y colonizaron de manera muy intensa este territorio, debido a la importante riqueza minera especialmente aurífera de los aluviones del Sil.

La depresión tectónica de Valdeorras tuvo su origen en el juego de bloques y fracturas que originaron una profunda fosa, un valle perfecto.

La naturaleza se muestra generosa en los grandes espacios de montaña de esta comarca, La Sierra de Cereixido, Dos Cabalos, y Enciña da Lastra, son espacios naturales protegidos y constituyen un paraíso vegetal y ornitológico, en su vegetación predomina el monte maderable (pino, encina, alcornoque) y leñoso, así como un matorral de brezos y “toxos” que se combina con el sotobosque propio de las zonas del interior. Pena Trevinca, con varias cumbres superiores a 2000 mts es el punto más alto de Galicia, las altas nevadas durante el invierno alimentan a los ríos San Xil, Xares y Bibei, destaca en este macizo el Teixedal de Casaio, un bosque compuesto por trescientos tejos centenarios, es el mejor conservado de la Península, una verdadera joya botánica. El lobo habitual en uno de los espacios naturales más despoblados de Galicia, busca sus presas entre jabalíes y corzos.

Valdeorras, conjunción armónica valle – montaña, tiene en sus bellos paisajes uno de sus mayores alicientes turísticos, caza y pesca son dos deportes que pueden practicarse en sus cotos.
Los vestigios romanos se entremezclan con castaños centenarios, con viñedos, con las leyendas del aurífero Sil y con el gris pizarroso de los tejados.

Realidad, fantasía, e historia se funden en cada recodo… La economía de la zona está basada en la explotación de canteras de pizarra, la industria química y la producción de vino conjuntamente con la agricultura y la ganadería.

Uno de los lugares dignos de visitar, enclavado a orillas del río Bibei, entre los municipios de Manzaneda y O Bolo, es el Santuario de As Ermitas, uno de las mejores muestras del arte barroco rural gallego, junto con su majestuoso templo resalta el Vía Crucis, considerado en su estilo como uno de los tres mejores del mundo, sus capillas, tallas, y la devoción popular que suscita y que se manifiesta en Semana Santa son únicas. Y a tan sólo veinte kmts en la vecina comarca del Bierzo está el paraje arqueológico de Las Médulas, declarado Patrimonio de la Humanidad obra gigantesca de la ingeniería romana para extraer el preciado oro; caprichosas e impresionantes formaciones de tierras auríferas acumuladas durante la explotación que de estas minas hicieron los romanos

El protagonista de los platos valdeorreses es sin duda la carne de cerdo( la androlla), en reconocimiento a lo que la “matanza do porco” supone en la economía rural valdeorresa, torta de chicharrones, “ roxois”, las sabrosas castañas van ocupando un puesto de honor en la cocina actual y la gran riqueza micológica nos transporta al tiempo de las tonalidades doradas y de los magostos, como remate y colofón final los postres, filloas de sangre, leche frita, arroz con leche y acompañando a estas comidas un buen Godello blanco o un Mencía tinto D. O Valdeorras, y con los postres un café con unas gotas de aguardiente o de licor café… después de comer la penúltima copa “ in vino veritas “ sabía sentencia que envuelve el espíritu entre lo cordial y lo eufórico…

DONDE COMER:

El Ciervo de Xares: A Veiga. Telf.: 988 350 237
Oeste: A Rúa. Telf.: 988 310 098
San Mauro: O Barco. Telf.: 988 320 145

DONDE DORMIR :

Hotel Espada: O Barco. Telf.: 988 322 686
Paladium: Villamartín de Valdeorras. Telf.: 988 336 801
Pazo do Castro: O Barco. Telf.: 988 347 423

QUE DEGUSTAR:

Liebre a la cazadora:

Ingredientes: Una liebre, cuatro patatas, dos pimientos verdes, dos tomates, una cebolla, tres hebras de azafrán, dos cucharadas de harina y tres de aceite, una pizca de sal.

Se trocea la liebre y se reserva el hígado ,la liebre para que quede blanca hay que ponerla en agua doce horas antes de cocinarla, se dora en aceite, se añaden los tomates pelados y troceados, los pimientos, la cebolla picada y una hoja de laurel. Se rehoga todo y se le añade la harina tostada en una sartén, añadimos agua y se deja cocer. Aparte se fríe el hígado con un poco de harina y azafrán, y se le agrega un poco de caldo de la cocción. Las patatas se hierven aparte y se les incorpora en el último instante, lo suficiente para que tomen sabor.

BUEN PROVECHO

Mª Luisa Macía